Una etiqueta con quince ingredientes llama la atención, pero cada uno necesita una dosis que tenga sentido. La cantidad total del cacito no hace milagros.
Cuando unos pocos gramos se reparten entre una lista enorme, es habitual que varios componentes estén ahí para decorar la fórmula.
Empieza por una pregunta simple: ¿para qué quiero este suplemento? Después revisa evidencia, dosis, tolerancia, coste y si vas a utilizarlo con constancia.
La suplementación que mejor funciona suele ser bastante sencilla: pocos productos, elegidos por una razón concreta y utilizados el tiempo suficiente.
