La báscula no mide grasa. Mide tu cuerpo entero: agua, glucógeno, comida dentro del aparato digestivo, inflamación del entrenamiento y, por supuesto, también tejido graso.

Por eso una subida después de una comida alta en sal o hidratos no se interpreta igual que varias semanas con la media de peso subiendo.

Yo prefiero mirar la media semanal junto a las fotos, los perímetros, el rendimiento y cuánto has podido cumplir. Un número aislado rara vez explica por sí solo lo que está pasando.

Recortar comida o añadir cardio cada vez que el peso salta solo consigue meter ruido. Primero entiende qué ha pasado; después decide si hay una tendencia que corregir.