La frecuencia solo indica cuántas veces entrenas un músculo o un patrón. Su mayor utilidad es repartir el trabajo para que las series mantengan calidad.

Si el volumen semanal es el mismo, entrenar un músculo más días no garantiza por sí solo más crecimiento. Sí puede ayudar cuando una sesión se hace demasiado larga o cuando necesitas practicar un ejercicio con más frecuencia.

La distribución correcta depende de tus horarios, tu recuperación, la tolerancia articular y las prioridades del bloque. Un músculo rezagado puede recibir más exposiciones, pero no más trabajo sin límite.

Copiar la frecuencia de otra persona sin copiar su volumen, intensidad, descanso y nivel casi siempre lleva a conclusiones equivocadas.