La cafeína puede mejorar el rendimiento de forma aguda, pero no todo el mundo responde igual ni necesita la misma cantidad.

Una dosis moderada suele ser suficiente. Subirla porque “ya no se nota” puede traer más nerviosismo, molestias digestivas o taquicardia sin mejorar la sesión.

El horario pesa mucho. Un preentreno que te ayuda a entrenar por la tarde puede quitarte sueño esa noche y terminar empeorando la recuperación de varios días.

Tampoco hace falta usarla siempre. Reservarla para sesiones prioritarias o momentos concretos ayuda a que siga siendo una herramienta y no una obligación.