Tener algo más de hambre y cansancio durante una definición entra dentro de lo esperable. Que todo se deteriore durante semanas, no.
Una baja disponibilidad energética mantenida puede afectar al rendimiento, la recuperación y la salud. Entre las señales posibles están la caída persistente de fuerza, alteraciones menstruales, libido baja, peor sueño, irritabilidad, lesiones repetidas, frío constante o problemas digestivos.
Una señal aislada no permite diagnosticar nada. Lo importante es el patrón y, sobre todo, no responder siempre con más cardio y menos comida.
Cuanto más definido estás, más cuidado exige el ritmo, la duración de la fase y la fatiga acumulada.
Prepararse en serio también significa saber cuándo una dificultad es asumible y cuándo toca frenar, revisar la estrategia o pedir una valoración sanitaria.
